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De qué depende cuánto cuesta una página webPlantilla, a la medida o constructor: qué cambia en el precioLos costos que no vienen en la primera cotizaciónHacerla tú, con un freelancer o con una agenciaQué preguntar antes de comparar cotizacionesSeñales de alerta en una cotización de página web¿Cuánto cuesta una página web? Depende de cinco cosas: qué tipo de sitio necesitas, cuántas páginas va a tener, quién produce los textos y las fotos, con qué otros sistemas se tiene que conectar y qué pasa después de entregarlo. Por eso en México te pueden llegar tres cotizaciones para “una página web” que van de un fin de semana de trabajo a varios meses de proyecto. Y las tres pueden ser honestas.
Es como preguntar cuánto cuesta una casa. Depende de si es un departamento chico o una casa de tres pisos, de si ya viene amueblada y de quién le va a dar mantenimiento. No te voy a dar rangos de precio, porque un número sin ver tu caso confunde más de lo que ayuda. Lo que sí te explico es qué mueve el precio, qué gastos llegan después y qué preguntar para comparar cotizaciones parejas. Es lo mismo que le platico a cada cliente que nos pide un sitio nuevo.
De qué depende cuánto cuesta una página web
El tipo de sitio
- Landing page: una sola página enfocada en una acción, como pedir cotización de un servicio. Se usa mucho para campañas de publicidad.
- Sitio corporativo o de servicios: varias páginas con tus servicios, quiénes son, contacto y a veces un blog. Es lo que necesita la mayoría de las empresas que venden servicios o productos industriales.
- Tienda en línea: catálogo, carrito, pagos, envíos, inventario. Cada una de esas piezas suma trabajo y pruebas.
- Plataforma a la medida: portales de clientes, cotizadores, sistemas internos. Aquí ya hablamos de desarrollo de software.
El número de páginas y qué tan distintas son
Diez páginas con la misma estructura cuestan menos que diez páginas diseñadas cada una desde cero. ¿Tienes ocho servicios? Una buena práctica es que cada uno tenga su propia página. Así cada uno puede aparecer en Google para su búsqueda. Eso suma páginas, pero también suma oportunidades de que te encuentren.
Quién escribe los textos y de dónde salen las fotos
Es la variable que más se subestima. Muchas cotizaciones baratas dan por hecho que tú vas a entregar los textos y las fotos. Y luego el proyecto se queda parado semanas esperando ese material. Escribir textos que vendan y que Google entienda es trabajo aparte. Lo mismo pasa con las fotos: una sesión en tu planta o en tu consultorio no cuesta lo mismo que usar imágenes de banco, y se nota.
Las conexiones con otros sistemas
Formularios que llegan a tu CRM, botón de WhatsApp, pagos en línea, facturación, reservas de citas, catálogos que se actualizan desde tu inventario. Cada conexión hay que configurarla y probarla.
Idiomas y contenido técnico
Un sitio en español e inglés es casi hacer dos sitios. Y un sitio para una empresa de manufactura, con fichas técnicas y certificaciones, pide más investigación que uno para una cafetería en el Barrio Antiguo.
Plantilla, a la medida o constructor: qué cambia en el precio
Hay tres caminos para hacer un sitio. Cada uno cambia el costo y lo que puedes hacer después:
- Constructores como Wix o Squarespace: los armas tú o alguien más con plantillas, y pagas una suscripción mensual a la plataforma. Arrancan rápido y cuestan poco al inicio. El límite aparece cuando quieres algo que la plataforma no permite o cuando te quieres cambiar a otro lado.
- WordPress con un tema o constructor visual: es lo más usado para sitios de empresa. Es flexible y tiene miles de extensiones, pero necesita mantenimiento: actualizaciones, respaldos y seguridad.
- Desarrollo a la medida: el sitio se programa para tu caso. Tiene sentido cuando necesitas funciones que no existen en ninguna plataforma. Tarda más y cuesta más mantenerlo.
Para la mayoría de los negocios que llegan con nosotros, un sitio en WordPress bien construido es el punto de equilibrio entre flexibilidad y costo. Pero la respuesta cambia según lo que vendes y quién va a actualizar el sitio.
Los costos que no vienen en la primera cotización
Aquí es donde yo veo más sorpresas. Una página web tiene gastos después de entregarse. Te conviene saber cuáles son antes de comparar:
- Dominio: tu dirección, como tuempresa.com.mx. Se renueva cada año.
- Hosting: el servidor donde vive el sitio. Un hosting muy barato suele traducirse en un sitio lento, y eso le afecta tanto a tus visitantes como a Google.
- Certificado de seguridad (SSL): el candado en el navegador. Muchos hostings lo incluyen, pero pregúntalo.
- Correos corporativos: si quieres correos con tu dominio, a través de Google Workspace, Microsoft 365 o el hosting.
- Licencias: algunos temas, constructores y extensiones de WordPress cobran una renovación anual.
- Mantenimiento: actualizar el sistema, las extensiones y los respaldos. Ojo con esto: un WordPress que nadie actualiza es de los blancos favoritos de quienes hackean sitios para llenarlos de spam. Y limpiar un sitio hackeado cuesta más que mantenerlo.
- Cambios futuros: agregar un servicio, cambiar precios, subir una promoción. Pregunta si tú vas a poder hacerlo o si cada cambio se cotiza aparte.
Hacerla tú, con un freelancer o con una agencia
Las tres opciones pueden salir bien. La diferencia está en cuánto de tu tiempo pones y qué tanto riesgo aceptas.
Hacerla tú tiene sentido cuando vas empezando, tienes más tiempo que presupuesto y te basta con una página sencilla. El costo real es tu tiempo y la curva de aprendizaje.
Un freelancer te puede dar un buen sitio a un costo menor. Pregúntale qué pasa si se enferma, cambia de trabajo o deja de contestar. Y asegúrate de que todos los accesos queden a tu nombre desde el primer día.
Una agencia suele costar más porque junta varias especialidades: diseño, textos, SEO, medición y a veces fotografía. Te conviene cuando el sitio es parte de cómo consigues clientes, y no nada más una tarjeta de presentación en internet.
Qué preguntar antes de comparar cotizaciones
¿Ya tienes dos o tres cotizaciones en la mano? Estas preguntas las ponen en el mismo nivel:
- ¿El dominio, el hosting y el sitio quedan a nombre de mi empresa, con acceso de administrador para mí?
- ¿Quién escribe los textos y quién consigue las fotos?
- ¿Cuántas rondas de cambios incluye el diseño?
- ¿Incluye configuración básica de SEO: títulos, descripciones, velocidad, alta en Google Search Console y un sitemap?
- ¿Incluye Google Analytics y la medición de formularios, llamadas y clics a WhatsApp?
- ¿Cómo se ve en celular? Pide ver dos o tres sitios que hayan hecho, desde tu teléfono.
- ¿Qué pasa después de entregar? ¿Quién actualiza, respalda y cuida la seguridad, y cuánto cuesta ese servicio?
- ¿Voy a poder editar textos e imágenes yo mismo, o cada cambio se cotiza aparte?
Si alguien te contesta todo eso sin darle vueltas, vas bien.
Señales de alerta en una cotización de página web
- No te preguntan qué vendes ni a quién antes de darte un precio.
- El precio incluye “posicionamiento en Google” sin explicar qué acciones concretas hay detrás.
- El dominio o el hosting quedan a nombre del proveedor y no te dan acceso.
- No hay ni una mención a celulares, velocidad o medición.
- Te prometen el primer lugar en Google en cuanto se publique el sitio.
En Lionhead no damos un precio sin antes entender qué tiene que lograr el sitio: recibir cotizaciones, vender en línea o darle confianza a quien ya te conoce. Si quieres ver cómo trabajamos, en la página de diseño web está el proceso completo. Y si ya tienes un sitio y no sabes si conviene arreglarlo o rehacerlo, pide un diagnóstico gratuito y te doy un número sobre tu caso real.


