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¿Por qué el alcance no te dice gran cosa?Qué sí medir en las redes sociales de tu empresa¿Y qué publico entonces?La parte que casi nadie hace (y la que más te dice)Los likes son lo más fácil de conseguir en redes: no cuestan mucho y se ven bien en un reporte. Lo que no te dicen es si tus redes están ayudando a vender. Y esa es la pregunta que a mí me importa cuando reviso las de un cliente.
Cuando le vendes a otra empresa, el asunto cambia bastante comparado con una tienda. Nadie compra maquinaria industrial ni un servicio de consultoría porque vio una publicación bonita un martes. La compra llega semanas o meses después, en una llamada, y casi siempre con varias personas decidiendo.
Eso rompe la forma normal de medir redes.
¿Por qué el alcance no te dice gran cosa?
El alcance mide cuánta gente vio algo. No distingue entre quien te iba a comprar y quien pasó de largo mientras esperaba el elevador.
Piénsalo como volantes repartidos en un crucero: mucha gente los agarra, pero lo que importa es si te llamó alguien que sí necesitaba lo que vendes. Una publicación con dos mil visualizaciones y cero conversaciones vale menos que una con doscientas que trajo dos mensajes de la persona correcta. En negocios donde cada venta es grande y los compradores son pocos, tu audiencia útil puede ser de treinta empresas en toda la ciudad. El alcance jamás te va a mostrar eso.
Qué sí medir en las redes sociales de tu empresa
Conversaciones iniciadas. Cuántas personas te escribieron por mensaje directo o comentario, y cuántas de esas eran del perfil que te interesa. Es un número chico y por eso incomoda. También es el único que se parece a ventas.
Visitas al sitio desde redes. En Analytics, cuánta gente llegó desde tus perfiles y qué hizo después. Si entran y se van, tu contenido le está llegando a quien no es.
Menciones en la venta. Este no sale de ninguna plataforma y, para mí, es el más valioso. Pregúntale a quien vende cuántos prospectos llegaron diciendo que ya los seguían o que vieron algo publicado. En ciclos largos, las redes casi nunca aparecen como el último clic. Donde sí aparecen es en la razón por la que confiaron.
Quién te sigue, no cuántos. Doscientos seguidores que son compradores reales valen más que cinco mil que llegaron por un sorteo. Échale un ojo a la lista de vez en cuando.
¿Y qué publico entonces?
Si tu comprador es una empresa, tu contenido tiene un solo trabajo: demostrar que sabes hacer lo que dices. Trabajo terminado, con contexto. El problema que resolviste y cómo lo resolviste. Explicaciones de cosas que tu cliente no entiende del todo y le da pena preguntar.
Lo que casi nunca he visto mover a un comprador de empresa es la frase motivacional sobre fondo de degradado, la felicitación por cada día festivo del calendario o el “¿ya conoces nuestros servicios?” sin nada alrededor. No pasa nada si hoy publicas eso; nomás no esperes que te traiga clientes.
Publicar dos veces por semana algo que demuestre criterio funciona mejor que publicar diario para llenar el calendario. La constancia importa. El volumen sin contenido, no tanto.
La parte que casi nadie hace (y la que más te dice)
Si me preguntas por dónde empezar, empieza por aquí: cierra el círculo. Cuando entre un cliente nuevo, pregúntale de dónde te conoció y anótalo. Es como la libreta de la tiendita de la esquina: nada sofisticado, pero ahí queda todo apuntado. Tres meses de anotar eso te dicen más sobre tus redes que cualquier reporte de plataforma.
Sí, es aburrido y es a mano. Y funciona.
Si quieres que revisemos qué están haciendo tus redes hoy y si vale la pena sostenerlas, lo vemos sin costo. Si mi respuesta es que no valen la pena para tu negocio, también te lo voy a decir, sin darle vueltas. Y si prefieres conocer primero cómo llevamos la administración de redes sociales, empieza por ahí.


